domingo, 16 de marzo de 2014

La escuela Nuestra Señora de Gracia y Tedesco


Según Tedesco, la educación ha pasado cuatro fases hasta hoy. En primer lugar, en el siglo XIX se crea la escuela pública obligatoria cuyo sentido se lo proporciona la nación. En el siglo XX, la escuela se convierte en un medio para potenciar el desarrollo económico y social del país. Poco después en los años 90 aparece la idea del mercado, que es el que guía la formación de los ciudadanos y es el que genera competencia, lo que da lugar a la perdida del sentido común que nos une, generando exclusión. En este sentido se genera explotadores y explotados, ambos necesarios para el sustento del país. Finalmente, en la actualidad surge a nivel internacional un intento de cubrir ese déficit del sentido con una propuesta ético-político que es la justicia social, sin embargo, aparecen nuevas formas de marginación y desigualdades, donde ya no existe un explotado sino el excluido, fruto de la injusticia de social. Para resolver este problema, Tedesco propone la creación de una solidaridad reflexiva que integre a esas personas con riesgo de ser excluidos, con el fin de ser fiel a sus propios principios y valores, pues integrar, según Tedesco, no es una necesidad de la persona que ya de por si esta integrada, pero provoca una satisfacción personal.
Como podemos ver la escuela Nuestra Señora de Gracia, pone en práctica algunos de los objetivos que plantea Tedesco, convirtiendose así, en un gran ejemplo a seguir, de cómo erradicar la exclusión, de  cómo crear una sociedad más justa y un lugar donde todos tengan las mismas oportunidades y todos puedan conseguir los mismos resultados.
Esta escuela esta llevando a cabo un proyecto contra la desigualdad creando ambientes de respeto, convivencia e integración, pues se producían continuos enfrentamientos entre los padres y alumnos con la llegada de los nuevos integrantes del centro de etnia gitana. Para ello, los profesores trabajan en asambleas donde cada docente expone su opinión, plantean actividades, se hablan de los objetivos alcanzados y los que quedan por conseguir, etc. de esta manera, no sólo se enseña a los alumnos a trabajar en grupo, a respetarse y escucharse, sino que además son testigo de ello.
Además, tratan las relaciones entre los alumnos para que todos aprendan de todos, y adquirir valores como tolerancia, respeto, solidaridad… para ello se realizan actividades como el apadrinamiento, donde los niños de 6º de primaria van a las clases de los más pequeños y cada alumno apadrina a un alumno de 1º. El padrino es el encargado de leerles cuentos, de esta manera se consolida la importancia de la lectura, ayudar a los demás y ponen en juego los valores comentados. Por lo que se esta trabajando la solidaridad reflexiva en la que tanto hace hincapié Tedesco, para aprender a querer la humanidad y rescatarla de la exclusión. Por otro lado, se realizan asambleas entre los alumnos, donde una vez a la semana, se comentan los problemas o incomodidades generadas dentro del centro y poder resolverlas. En todo momento, los alumnos participan, el docente es únicamente un guía, por tanto son los alumnos quienes eligen el tema del qué hablar y los que dan posibles soluciones, de esta manera los alumnos aprenden a escucharse, valorarse, y se dan cuenta de que su opinión también cuenta y es escuchada. En este apartado se cumple otro de los objetivos de Tedesco, donde se entiende como función de la escuela, una guía de los estudiantes hacia donde ir, cuáles son los criterios para elegir, etc.
Por otro lado, en esta escuela se da de lado a la escuela tradicional para dar paso a una más moderna, donde el libro es visto como uno de tantos recursos disponibles, donde se trata de que los alumnos adquieran un aprendizaje significativo, sin el uso excesivo de fichas, de repeticiones o de la memoria. Para conseguir ese aprendizaje significativo, los alumnos experimentan con la realidad, ya sea dentro o fuera del centro. Un ejemplo, es salir a la calle cuando se esta tratando el tema del clima, el efecto invernadero, el reciclaje, etc., y ser testigos de los cambios que se están produciendo en nuestro alrededor, ser concientes del problema y dar soluciones. Así los niños aprenden que todo lo que ocurre en nuestra sociedad es responsabilidad de todos, dando lugar a una conciencia ciudadana. Otro ejemplo, es llevar a la clase de los más pequeños animales cuando se esta estudiando el reino animal, y así, poderlos ver, tocar, etc., es decir, los niños lo comprenden mejor y ese aprendizaje forma parte de su experiencia, por lo que ese conocimiento permanecerá mucho más tiempo que si se realiza por el método tradicional, la memoria. Además, realizar actividades como estas, permiten una relación más estrecha entre la familia y el centro educativo, ya que se les implica en la propia enseñanza de sus hijos y el resto de los alumnos. Este hecho es muy importante pues, en algunas familias no se ha terminado de ver la gran importancia de la educación y la formación de los niños, sin embargo, al formar parte de la escuela, este problema se disuelve, y con ello, las grandes tasas de fracaso escolar.
Gracias a estas actividades, al trabajo en cooperación, la transmisión de valores, etc., este colegio ha sido capaz de pasar de ser un colegio temido por los docentes y padres, a ser un colegio ejemplar, donde se crean ciudadanos solidarios, responsables, cooperativos, capaces de convivir, donde la diversidad ha dejado de ser un problema y ya no es un motivo de discusión.

En conclusión, al igual que opina Tedesco, la escuela se ha enfrentado a dificultades tales como la intolerancia, irrespetuosidad, falta de solidaridad, etc., que los padres no han sabido detener. Sin embargo, la escuela ha adoptado una función específica donde se ha modificado el comportamiento de los alumnos a través de tiempo, una guía y un acompañante cognitivo (el docente). 

Mónica Cuesta


Con el vídeo hemos podido observar que la situación calificada por algunos como “utópica” que propuso Tedesco puede llegar a convertirse en realidad con un poco de tiempo y esfuerzo. La escuela se relaciona activamente con los padres, discutiendo los temas más importantes y la colaboración de éstos en el entorno escolar. Vemos cómo crean jornadas de diversos tipos relacionadas con el trabajo de muchos de ellos.
En el entorno del aula podemos ver cómo se realizan asambleas para la discusión de asuntos que hayan ocurrido en el colegio o en la clase, y se discuten las posibles soluciones para dichos asuntos, dejando que los niños sean los protagonistas de sus decisiones, sin interceder por completo los docentes en éstas. También vemos que los docentes organizan las clases en diversos entornos y con diferentes metodologías, de tal manera que los niños aprenden con la práctica y relacionándose con el medio. La diversidad es un elemento clave del cual dispone este colegio para el desarrollo de sus hijos, pues les favorece a la hora de conocer nuevas culturas y costumbres.

En definitiva la escuela Nuestra Señora de Gracia crea el panorama que Tedesco propuso: crear un lugar en el cual conviviesen la cooperación, la justicia y la democracia, todo ello lo podemos encontrar en las aulas de este colegio.

Estefanía Gonzalo



Tras ver los vídeos sobre lo que dice Tedesco y la escuela Nuestra Señora de Gracia, podemos observar que llevan a cabo puntos claves para una escuela sin exclusiones.

Como decía Tedesco, la mejor escuela es en la que se dé la justicia social, en el que en este colegio se practica gracias a las actividades que realizan como asambleas, tanto de docentes como de alumnos, en las cuales se valoran cada semana lo positivo así como lo negativo de lo aprendido y de las relaciones sociales. Siempre que haya algún problema en clase, los resolverán los niños y niñas cuando no sea imprescindible la intervención del docente, con esta práctica se lleva a cabo la solidaridad reflexiva que explicaba Tedesco a través de la cual hay una satisfacción personal con las soluciones que dan ellos mismos.
También Nuestra Señora de Gracia introduce los valores de Tedesco como el respeto, la convivencia e integración mediante las prácticas educativas vistas y otras como el apadrinamiento de los niños de 6º de primaria a 1º de primaria, leyéndoles cuentos, fomentando así la lectura, la cooperación…

En conclusión, las ideas que Tedesco nos ofrece, el colegio Nuestra Señora de Gracia ha sabido llevarlas a la práctica fomentando la colaboración, responsabilidad y sobre todo la justicia social mediante la democracia a modo de asamblea donde podemos encontrar diferentes perspectivas de cada alumno/a que nos enriquecen nuestros conocimientos y maneras de pensar.

Con todo esto, quiero decir, que para mí, enseñar es aprender dos veces.


Ana Quirce Aguilar










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